La
mayor concentración humana de Galicia se produce en esta
industrial ciudad, nacida en tiempos remotos en un
privilegiado emplazamiento marítimo.
El mar
y Vigo son inseparables. En el siglo XVI su puerto del
Berbés tiene un tráfico importante y universal,
afectándole las correrías del pirata Drake que
pueden considerarse el inicio de otras que tendrán su punto
de inflexión en la batalla de Rande y el hundimiento de los
galeones de Indias.
Nuevos
episodios bélicos jalonan la vida de Vigo durante la guerra
de la Independencia. En este siglo XIX la ciudad sería
durante algún tiempo capital provincial. Mayor
trascendencia han tenido sus avances industriales y
comerciales que la han convertido en pilar de la economía
de Galicia.
Merecen
visitarse la neoclásica colegiata de Santa María, el
centro urbano con sus recoletas calles y grandes avenidas en
armonioso maridaje, así como el Museo Quiñones de León
con importantes colecciones, sobre todo, de pintura. Tampoco
han de olvidarse los miradores de El Castro, la Guía y la
Madroa, con espléndidas vistas sobre la ría y las cercanas
islas Cíes.
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